Hace tiempo comencé a darme cuenta de que la gente que visita mi blog se debe en gran parte al post de “Trajes a la medida = diseño”. Entonces caí en la cuenta de que realmente no encontraban lo que querían, pues ellos buscan información sobre trajes sastre, moda y el buen vestir, mientras que yo hablaba de la comparación entre mandarse a hacer un traje y el servicio de diseño en el sentido de que a veces lo que uno quiere no es lo más recomendable.
En fin, creo que le doy demasiadas vueltas al asunto. Para todos ustedes que vienen a mi blog por error buscando algo sobre las buenas costumbres y el verse bien, les dejo esto:
Existe una errónea creencia que cualquier hombre vestido con traje sastre se ve bien. Esto no siempre se cumple. ¿Por qué? Debido a que hasta el mejor traje no favorece a nadie si no se cuidan varios detalles que proyecten elegancia y estilo.
En mi experiencia como Consultor de Imagen Pública, me he encontrado en muchas ocasiones con hombres, altos ejecutivos en puestos importantes dentro de grandes organizaciones, que solicitan asesoría en cuestiones de vestimenta casual, pero que no saben portar el traje sastre como se debe. Sólo 1 de cada 5 hombres sabe cómo vestir correctamente de manera formal.
Por tal motivo, hoy compartiremos con ustedes los principales detalles a cuidar en el traje sastre masculino para lucir sensacional, con presencia, elegancia y estilo:
Regla No. 1 “El color”Los colores más apropiados para el hombre de negocios son el azul marino, el gris oxford y el negro. Éste último debes usarlo únicamente en reuniones en donde tú seas el centro de atención, el protagonista; o bien, después de las 5 de la tarde.En climas cálidos opta por el color gris claro o el beige.
Nunca portes un traje café, resta liderazgo a cualquier hombre, y sobretodo en México, donde nuestra piel es por lo general morena. Los tonos marrones nos palidecen.
Regla No. 2 “La talla”Cualquier traje lucirá mal si la talla es incorrecta, ni muy holgado ni muy ajustado. El traje cuando es muy ajustado, parece body, formándose una espantosa “X”, restándole profesionalismo y elegancia. En cambio cuando es muy holgado, nos hace ver como niños que nos pusimos el traje de papá.
The Hunt for Gollum es un film creado por fans para los fans. Como dice en su página web:
Aragorn va en busca de Gollum en este film independiente que rinde homenaje a la saga de El Señor de los Anillos. La criatura debe ser encontrada no sólo para descubrir la verdad sobre el Anillo, sino también para proteger al portador del anillo del señor oscuro de Mordor…
The Hunt For Gollum es un cortometraje no oficial y sin fines de lucro creado por un grupo de cineastas entusiastas. Como ha sido creado por fans, no está afiliado de ninguna forma a Tolkien Estate ni a New Line Cinema, y es únicamente para uso no comercial a través de la red.
Debo decir que el avance se ve impresionante, con un look muy apegado a la visión creada por Peter Jackson y su magnífico equipo. La actuación de los personajes, aunque con diferentes actores, no pierde la esencia de quienes en su momento representaron a los protagonistas de la historia. Música, edición, todo concuerda con lo que ya hemos podido ver en la trilogía original. Como fan de esta serie y como diseñador, me impresiona la calidad lograda por un grupo de fanáticos decididos a expandir este maravilloso universo ficticio. Los invito a ver el tráiler y juzgar por ustedes mismos.
Tras varios meses con un aviso en su web que decía así: “Lo sentimos, nuestra página está en remodelación, si lo desea, accese a una breve presentación de nuestro portafolio aquí”, los chavos de Hache Creativos por fin han subido los contenidos de su página en un diseño nuevo que, a pesar de su “sencillez”, impresiona por su facilidad de uso y obviamente, por la calidad de sus trabajos.
Mi única observación meramente constructiva es que cada uno de los apartados tarda un poco en descargarse, aunque se justifica cuando finalmente se muestran los proyectos. Sin duda una fuente de inspiración para todos.
Desde aquí les mando una sincera felicitación, pues ya era hora de que la gente pudiera ver de lo que son capaces con su genial equipo de trabajo.
Directo desde Freelance Switch, les traigo la traducción (hecha por mí, claro está) de este artículo de Ed Gandia sobre la libertad de decir que no a un proyecto, cualidad difícil de asimilar cuando se trabaja como freelance. Es duro pero se puede aprender. Esto aplica también para un trabajo de tiempo completo (con jefe y todo lo que esto implica). Veamos:
Son las 11:30 pm. Mi esposa ya se fue a la cama. Ahí estoy yo, hasta el copete de estrés, tratando de terminar un anuncio para el periódico del día siguiente. El teléfono suena. Es la asistente de mi cliente.
“Entonces… ¿está bien?” Le pregunto.
“Lo detesta.”, me contesta.
“¿Dijo por qué?”
“No.”
Silencio frustrante. Tras un intercambio inútil de profanidades y exasperación colgamos la llamada. Mi esposa está exhausta y ya claramente muy despierta a estas inhumanas horas gracias a mí. Así que apago el timbre del teléfono y me voy a dormir, sabiendo que la asistente de mi cliente está tratando furiosamente de contactarme, dejando mensajes en mi correo de voz. Tengo qu elegir aquí y ahora entre mi esposa y mi cliente. Escojo a mi esposa.
No tengo que decir que perdí al cliente, incluídos los pagos de algunos trabajos que habían quedado pendientes, lo cual ascendió a cientos de dólares, sin mencionar la promesa de trabajo futuro, lo cual hubiera sido probablemente muy lucrativo. Todo ese dinero, a la basura.
Al día siguiente mandé un correo disculpándome por dejar el proyecto justo a la hora límite. Me trago mi orgullo y trato de explicar mis acciones tratando de no culpar a su jefe. Estaba atrapado y debí escojer entre el bienestar de mi esposa y tratar de cumplirle al cliente en una situación que cualquiera hubiera descrito como inhumana e irrazonable, sobre todo sin apoyo ni ayuda de ningún tipo (el silencio del cliente no aporta nada). En retrospectiva, no me arrepiento de perder este cliente en particular. SImplemente me arrepiento de la forma en la que sucedió.
El mantra de los negocios que concierne el servicio al cliente es “el cliente siempre tiene la razón”. Y la satisfacción del cliente siempre será más importante que el precio y al producto. Es lo que distingue a un negocio en el abismal ambiente competitivo y lo que le da a las empresas pequeñas una ventaja por encima de las organizaciones más establecidas. Servir al cliente debería de ser la prioridad número de cualquier freelancer exitoso. Pero, como en la vida, nada es absolutamente cierto.
Los freelancers elijen trabajar de ese modo porque obtienen beneficios que la mayoría de sus colegas empleados sueñan con tener, incluyendo el poder decidir si el siguiente proyecto vale la pena el esfuerzo. He tenido que aprender por las malas que está perfectamente bien sentirse con la libertad de decir “No.”
Esto es difícil, especualmente cuando está uno empezando y construyendo una cartera de clientes, o cuando se anda corto de ingresos. Pero en la situación económica actual, en la que hay mayor estabilidad y seguridad, nos podemos dar el lujo (a veces) de hacer mejores decisiones en pos de nuestro bienestar.
Aquí hay tres situaciones en las que creo que es correcto rechazar a un cliente:
El trabajo compromete tus valores
Se te ofrece un contrato en el que ayudas a promover una empresa que utiliza el trabajo esclavo de países del tercer mundo o que contamina el medio ambiente o que explota a sus trabajadores sin una justa remuneración. Quizá pertenezcas a alguna religión que vaya en contra de dichas acciones y éstas violen tus creencias. Estás en todo tu derecho de rechazar el trabajo que te haría sentir mal contigo mismo y con tu consciencia. Dormirás más tranquilo y tendrás la mente clara, por lo que podrás concentrarte mejor en tu trabajo.
Ninguna cantidad de riqueza es suficientemente valiosa como para poner en riesgo tu propia salud o tus relaciones personales.
El trabajo compromete tu ritmo de vida
A veces, demasiado trabajo es un buen signo de que tu negocio va creciendo a pasos agigantados. Pero si eres como la mayoría de los freelancers, probablemente trabajes solo. Corres el riesgo de tomar demasiados proyectos y comprometerte, por lo que algo sufrirá, ya sea en la calidad de tu trabajo, en entregas a destiempo o, lo que sería incluso peor, olvidarse de los aspectos más importantes de tu vida, como descansar suficiente o pasar tiempo con tus seres queridos.
El trabajo compromete tu valor profesional
El mantra debe ser repetido: nunca trabajes de a gratis. Está bien apuntarse como voluntario y realizar trabajos para una organización sin fines de lucro. Incluso puede que recibas un comprobante de que trabajaste como una donación y puedas deducirlo de impuestos. Pero nunca dediques tu valioso tiempo de forma que sea compensada con salarios de esclavo o muy por debajo de tu nivel. Tus precios reflejan tu valía y si tú valoras tu trabajo de alto nivel de calidad, debes de cobrar de acuerdo a ello. Al cobrar poco, no sólo te estás menospreciando, sino que menosprecias el valor de tu profesión y de todos tus colegas en la misma disciplina. Sin un cliente quiere negociar, hazlo con cuidado, pero no regales tu trabajo. Es mejor perderlo (a) como cliente y usar ese valioso tiempo para servirle a otro cliente que te respete y valore a tí y a tu trabajo.
De nuevo, la satisfacción del cliente es el objetivo de cualquier negocio competitivo. Pero éste es tu negocio y tú mismo te reservas el derecho de proteger tu valía y tu integridad. Al decir que no amablemente a un proyecto que amenaza la calidad de tu trabajo o tu integridad, dejas la puerta abierta al éxito, que, fuera de lo que muchos piensen, no sólo es monetario.
En el caso de nosotros los diseñadores, este es un escrito que debemos de aprendernos al pie de la letra. Es difícil, pero uno se va dando cuenta a base de golpes con la pared de que a veces es simplemente mejor decir que NO. Por nuestro bien, por el bien de la comunidad y de nuestros colegas. No, los del CNCI no son nuestros colegas.
Ánimo y espero que haya servido de algo traducir este largo texto.
Bueno, en realidad no quería ser borrego y escribir acerca de este tema que últimamente ha sonado mucho y se ha dejado ver por la mayoría de los blogs más conocidos de diseño. Sinceramente, creo que ya todo está dicho (excepto por las súplicas de perdón de los jurados que cometieron tal atrocidad). De todas formas, un resumen de lo sucedido:
1. Se hizo un concurso a nivel nacional para la creación de la marca para la Ciudad de México.
2. Participaron más de 12,000 personas de varios países.
3. El jurado “experto” eligió como finalistas a 5 “cosas” muy feas.
4. Todo el mundo se quejó (inclúyome).
Para una descripción y análisis de cada una de las propuestas, mejor visiten el blog de los chavos de Hache Creativos, ellos lo hicieron muy bien. Para ver la propuesta que hicimos entre el Sr. Christian Pacheco, Adiel Estrella y su servidor, visiten el blog de Kimbal. Y para ver una de las mejores propuestas que he visto y que debió de mínimo quedar seleccionada, visiten a Najar.
Es todo, no quise hacer gran ruido al respecto, bastante ya se comentó en todos los blogs. Si les late, dejen su opinión. Un saludo a los del concurso más chafa que haya existido a nivel nacional.